Hola chicas! ¿Qué tal ha ido la semana?
Esta tarde he coincidido en el ascensor con una vecina y mientras manteníamos la típica conversación sobre qué tiempo va a hacer el fin de semana (ya sabéis, el tema estrella al que recurrimos cuando no sabemos muy bien de qué hablar) me estaba fijando en lo bien que iba maquillada, un ahumado en verde bastante currado, mejillas en tono melocotón muy favorecedor, labios perfectamente delineados con un toque de gloss…Pero había algo que estropeaba todo este trabajo, las cejas. Y es que no hay nada peor que unas cejas mal depiladas. Siempre he pensado que es mejor dejarlas al natural que hacerse un estropicio dejándolas demasiado finas y sin ninguna forma definida, pero cada uno es libre de hacer lo que le apetezca con su cara.
Esta tarde he coincidido en el ascensor con una vecina y mientras manteníamos la típica conversación sobre qué tiempo va a hacer el fin de semana (ya sabéis, el tema estrella al que recurrimos cuando no sabemos muy bien de qué hablar) me estaba fijando en lo bien que iba maquillada, un ahumado en verde bastante currado, mejillas en tono melocotón muy favorecedor, labios perfectamente delineados con un toque de gloss…Pero había algo que estropeaba todo este trabajo, las cejas. Y es que no hay nada peor que unas cejas mal depiladas. Siempre he pensado que es mejor dejarlas al natural que hacerse un estropicio dejándolas demasiado finas y sin ninguna forma definida, pero cada uno es libre de hacer lo que le apetezca con su cara.


